Smart Cities y el ciudadano del futuro

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Las ciudades inteligentes o “Smart Cities” son una revolución necesaria de especial importancia para el correcto funcionamiento de nuestro país en el futuro. A continuación explicaremos qué son y qué planes tiene el Gobierno de España para convertirlas en una realidad.

Actualmente, solo el 1% de todas las herramientas, productos o servicios inventados están conectados a Internet. ¡1%!, y vivimos en una sociedad cada vez más enganchada a la red, donde gran parte de nuestros antiguos valores sociales han ido desapareciendo.

Podemos estar seguros de que si la próxima transformación digital pasa por nuestros propios hogares, estos tienen que encontrarse en ciudades inteligentes, es ahí donde entran en juego las Smart Cities, un concepto tan innovador como extremadamente necesario en el futuro, y que debería preocupar y mucho a nuestros gobiernos. Antes de meternos a fondo con los planes que tienen, si es que los tienen, España, y la Unión Europea, vamos a profundizar algo más en este concepto de ciudad.

Se calcula que para el año 2050 el 60% de la población mundial vivirá en macrociudades con decenas de millones de habitantes. Si ya nos cuesta generar, coordinar y racionalizar correctamente los recursos que tenemos en las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga o Bilbao), cuyas cifras de habitantes no superan en el mayor de los casos los 7 millones, la transformación digital de estas urbes se nos hará no sólo necesaria sino vital en pocas décadas.

El concepto de Smart City engloba a varias industrias importantes dentro del poder de transformación. Hablamos de los transportes, los residuos, cuya digitalización nos permitirían generar modelos de previsión mucho más eficaces a la hora de gestionar nuestras ciudades, la e-Sanidad, dando una cobertura universal a nuestros ciudadanos con mejores herramientas y en un menor tiempo, o la energía, una de las industrias que más rango de eficiencia puede obtener de aquí al futuro, farolas en las ciudades que consuman menos, modelos de recuperación de energía o mejora de la eficiencia en energías renovables de alto impacto.

Primeras fases de las Smart Cities en España

En España contamos con algunas iniciativas tecnológicas para zonas urbanas financiadas por las propias instituciones en algunos casos o grandes empresas tecnológicas de nuestro país, no son Smart Cities en sí como erróneamente menciona el Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, pero podemos tomarlas como un primer paso, una prueba de cómo tendrá que ser el futuro en las grandes urbes del planeta.

MadridMedioambiente: La plataforma MiNT del Ayuntamiento de Madrid, presentada en julio del 2014, se ha convertido en el mayor proyecto de ciudades inteligentes de España en el área del medioambiente. Aborda la gestión de basuras, limpieza, arbolado, riegos, pavimentos, alumbrado público o fuentes, y otorga un mayor protagonismo al ciudadano en la resolución de incidencias.

MálagaEnergía: En la ciudad de Málaga se ha puesto en marcha un proyecto con el objetivo de conseguir un mayor ahorro energético (20%), una reducción de emisiones de más de 6.000 toneladas anuales de CO2 y aumentar el consumo de energías renovables.

BarcelonaEnergía: Dentro de los principales proyectos enmarcados en la estrategia Smart Barcelona, merece la pena destacar la creación de manzanas energéticamente autosuficientes basadas en la incorporación de cubiertas solares, usos mixtos, calefacción conjunta y reciclaje del agua. Así como la potenciación del uso de vehículos eléctricos en la ciudad y el monitoreo del estado de las estaciones de recarga, pasando por la promoción del alquiler de este tipo de vehículos.

SantanderGeneral: Finalizamos con el mejor y más completo ejemplo de Smart City que podemos encontrar actualmente en España. El proyecto SmartSantander, cofinanciado por la Unión Europea, pretende colocar a esta ciudad cántabra en el mapa mundial de las ciudades inteligentes. Se han instalado más de 12.000 sensores de medición que obtienen datos como el nivel de CO2, nivel de emisión de ruido, humedad relativa, o el nivel de tráfico para generar mejores modelos de predicción.

Además, los ciudadanos de Santander cuentan con aplicaciones que les informan sobre las plazas de aparcamiento libre en la ciudad en tiempo real, conexión a las cámaras situadas en las principales playas para ver su estado, paradas de taxi próximas, ocupación de las bibliotecas o tiempo de espera hasta la llegada del próximo autobús.

 

Del Plan Nacional de Ciudades Inteligentes podemos sacar varias cosas en claro: España se mueve impulsada por la Unión Europea en materia de Smart Cities, pero nos quedan muchas cosas por hacer. Si no nos adaptamos al modelo Fast IT, jamás alcanzaremos el ritmo de innovación de los Estados Unidos. Y es necesario aumentar la inversión en esta materia si no queremos encontrarnos con graves problemas de gestión en las zonas urbanas del futuro.

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